Los jardines de la Tamarita: un rincón escondido de historia y naturaleza

Los jardines de la Tamarita en Barcelona son una auténtica joya oculta. Situados en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, estos jardines representan un ejemplo perfecto de cómo un espacio privado se ha transformado en un patrimonio público. Pero, ¿qué hace que este lugar sea tan especial? Vamos a descubrirlo.

Jardins de la Tamarita

Un paseo por la historia

Para comprender la esencia de los jardines de la Tamarita, es vital conocer su origen. En principio, estos terrenos formaban parte de una finca señorial llamada el Frare Blanc. A principios del siglo XX, la familia Craywinckel era la propietaria de esta pequeña porción de paraíso. No obstante, en un giro del destino, el industrial del algodón Llorenç Mata adquirió parte de la finca. Más tarde, su sobrino Alfredo Mata Julià encargó el proyecto de ajardinamiento al célebre Nicolau Maria Rubió i Tudurí.

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Este arquitecto y paisajista, conocido por su colaboración en la ajardinamiento de la montaña de Montjuïc, diseñó los jardines en 1918. Lamentablemente, los jardines enfrentaron tiempos difíciles después de la Guerra Civil, llegando a ser casi abandonados. Sin embargo, en 1993, pasaron a manos del público, y entre 1994 y 1995, Antoni Falcón llevó a cabo una restauración profunda. Gracias a ello, hoy los visitantes pueden disfrutar de esta maravilla rescatada del olvido.

Jardins de la Tamarita

Biodiversidad en estado puro

La diversidad botánica de los jardines de la Tamarita es impresionante. Al caminar por sus senderos, uno se encuentra inmerso en un mundo donde las plantas parecen contar su propia historia. El arrayán, las alheñas y los laureles de gran tamaño añaden un toque exótico al paisaje. También destacan las robinias y plataneros que dan un carácter robusto al entorno.

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Entre los habitantes más notables del jardín se encuentran los tejos y naranjos amargos que, junto a bojes y la única jacaranda, aportan color y fragancia a este oasis urbano. Siguiendo el camino hacia el torrente del Frare Blanc, nos topamos con cipreses, cáñamo de bruja, bambúes y grandes tilos argentados. Cada árbol y arbusto parece haber sido cuidadosamente seleccionado para crear un equilibrio perfecto entre naturaleza y diseño.

Jardins de la Tamarita

Diseño y paisaje: Dos mundos en armonía

El diseño de los jardines de la Tamarita no es fruto del azar. Está dividido en dos zonas muy diferenciadas. La primera se caracteriza por su clasicismo y orden. Aquí, las estatuas y fuentes se mezclan con los setos y parterres, ofreciendo un ambiente de ensueño.

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La otra parte del jardín es más espontánea, aprovechando el paso del torrente para crear ambientes que invitan al descubrimiento y exploración. Este contraste entre un estilo paisajista más suelto y el clasicismo riguroso resulta en un equilibrio estético perfecto.

Patrimonio cultural en cada esquina

Al adentrarse en los jardines, uno se topa con un estanque que, con su surtidor, evoca tranquilidad. Desde este punto, un camino lleva a varias plazas alrededor de la casa señorial, una estructura diseñada por Melcior Vinyals y que actualmente alberga la Fundación Blanquerna.

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En la plaza principal se pueden admirar esculturas que representan diversos continentes. Estas obras de Virginio Arias son una muestra más de la riqueza cultural del lugar. Además, las fuentes adornadas con figuras esculpidas aportan un toque de fantasía a cada rincón del jardín.

Un refugio en medio de la ciudad

Es difícil imaginar que un espacio tan sereno y majestuoso se esconda en el bullicio de Barcelona. Los jardines de la Tamarita son un testimonio vivo de la capacidad de transformación y adaptación de los espacios. Desde su origen como finca privada hasta su actual estatus de jardín público, este rincón ha sabido preservar su esencia a través del tiempo.

Para quienes buscan un lugar donde desconectar del ruido urbano y conectar con la naturaleza y la historia, los jardines de la Tamarita son un destino imprescindible. Aquí, cada planta, escultura y fuente cuenta una historia de cambio, resistencia y belleza.