Rasoterra es más que un simple restaurante; se ha convertido en un símbolo de la revolución verde en la gastronomía de Barcelona desde que abrió sus puertas en 2013. Aquí, todos los días cocinan con pasión y afecto, poniendo en valor los ingredientes de temporada y de proximidad. Este lugar, dirigido por la talentosa chef Adriana Carcelén y uno de sus cofundadores, Daniele Rossi, busca transformar la forma en que se percibe la cocina vegana. En este artículo, exploraremos qué hace de Rasoterra un lugar único y inspirador.
Una propuesta gastronómica única
Desde su apertura, Rasoterra ha mantenido un enfoque diferente al de muchos restaurantes veganos. No se encuentran hamburguesas, chorizos vegetales ni imitaciones de proteínas animales en su menú. En lugar de eso, se presenta una oferta que resalta la biodiversidad vegetal. Cada plato refleja un ethos de respeto por la naturaleza y una dedicación a lo que la tierra proporciona.
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La visita al Rasoterra es como un viaje a través de la cocina creativa. Aquí, se priorizan ingredientes como verduras, legumbres, cereales y hasta flores comestibles. Adriana Carcelén ha sabido darle un giro moderno a los clásicos, elevando el potencial de estos alimentos a niveles que sorprenderían a cualquiera, ¡incluso a los no veganos!
El concepto Slow Food en acción
La filosofía detrás de Rasoterra no es casual. Forma parte del movimiento Slow Food, promoviendo una alimentación consciente y sostenible. Daniele Rossi, quien ocupa un cargo clave en la asociación Slow Food de Barcelona, asegura que su compromiso va más allá de la cocina; se trata de ser parte de una comunidad que entiende la importancia de alimentarse bien y respetar el medio ambiente.
La idea no es solo llenar el estómago, sino proporcionar una experiencia que destaque la relación entre los alimentos y la sociedad. Este enfoque se refleja en la atmósfera del local, que destaca por su interiorismo cálido y acogedor, perfecto para disfrutar de un rato agradable. La sala tiene un ambiente cómodo, y el servicio es amigable, lo que hace que cualquier visita a Rasoterra sea memorable.
Una experiencia gastronómica sin carta
Uno de los rasgos distintivos de Rasoterra es que no tienen carta tradicional. En su lugar, ofrecen un menú cerrado a 29 euros que incluye un aperitivo, un entrante y un plato principal. Este formato permite a los comensales disfrutar de una variedad de platos, explorando diferentes sabores en cada visita.
Daniele refleja esta propuesta “Nuestra cocina sigue fiel a nuestros principios, pero se ha modernizado”. Por lo tanto, los visitantes no encuentran una selección limitante, sino un recorrido gastronómico que acoge la creatividad y la sostenibilidad. Entre los platos más destacados, se puede encontrar desde cavatelli de pasta fresca con salsa cremosa de calabacines y pimientos amarillos, hasta el aclamado tempeh de almendras marconas con tomate Mandó de Collserola.
Un enfoque moderno de la cocina vegetal
Los platos que se sirven en Rasoterra son una representación clara del compromiso de Adriana y su equipo. Un ejemplo conocido es el de croquetas de espinacas a la catalana, que ha estado en la carta desde los inicios del restaurante. Para los amantes de la experimentación, la berenjena blanca con higos encurtidos y alubias de Tolosa representa una explosión de sabores que honra la riqueza de la agricultura local.
Sin embargo, la chef y el equipo de Rasoterra se oponen firmemente a lo que consideran “imitaciones”. Los platos que hacen son los que los definen. En este sentido, rechazan los clichés típicos de la comida vegana, buscando en cambio mostrar lo que realmente se puede hacer con los ingredientes que nos ofrece la naturaleza.
Maridaje y experiencias líquidas
Para complementar su propuesta gastronómica, Rasoterra ofrece una carta de vinos naturales que cambia constantemente, además de deliciosas bebidas no alcohólicas que también tienen en cuenta la filosofía de la fermentación y los probióticos. La atención al detalle en cada aspecto se traduce en una experiencia integral que anima a los visitantes a explorar nuevos sabores.
El maridaje se convierte así en una extensión de la experiencia culinaria. Ofrecen opciones que realmente complementan cada plato, permitiendo a los comensales embarcarse en una travesía de sabores. Ya sea que prefieras un buen vino o una bebida sin alcohol, hay algo para todos.
Un punto de encuentro para los que buscan descubrir la riqueza de la cocina vegetal.
Rasoterra es un auténtico hallazgo en Barcelona, un punto de encuentro para los que buscan descubrir la riqueza de la cocina vegetal. Su enfoque comprometido y creativo hacia la gastronomía no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma. No importa si eres vegano o no; lo importante aquí es la experiencia de disfrutar de la comida en un entorno que promueve la sostenibilidad y la conexión con la naturaleza.
Al final del día, Rasoterra no es solo un lugar para comer, es un espacio que invita a la reflexión sobre lo que comemos y cómo impacta al mundo que nos rodea. Si te encuentras en Barcelona y deseas disfrutar de una experiencia culinaria que no solo sepa bien, sino que también haga bien, definitivamente Rasoterra debe estar en tu lista.